FORATS DE BALA, PISTAS

Agustí Centelles obtuvo esta fotografía de unos funcionarios parapetados tras unos caballos muertos, en la esquina de la calle Diputació con Llúria. Aparentemente, estaban disparando a otros funcionarios, estos si, insurrectos.

Rambla de Santa Mónica. Los hermanos Ascaso, Francisco y Joaquín, momentos antes de iniciarse el asalto al cuartel de Drassanes. Francisco moriría en ese ataque. En la imagen ampliada pude descubrir que, al fondo de la imagen, en tierra de nadie, yace el cuerpo de una persona.

Desde el lugar donde hemos colocado las fotografías de Forats de Bala, éstas nos suministran información sobre el lugar donde estaban los protagonistas de la escena, Pero también nos dan pistas para averiguar donde estaba el fotógrafo cuando tomaba la foto y, lo mas importante, aunque parezca una obviedad, donde estamos nosotros mientras miramos estas imágenes.

Passejant Centelles. Día 31. Agotadas las localidades

Se han agotado las plazas para la visita del próximo sábado, día 31 de octubre. Hemos abierto una lista de espera con las solicitudes que nos han llegado hoy a última hora. Les intentaremos dar cabida en función de las anulaciones que pudiera haber. Para ello, no mantendremos en contacto que estas personas a través del correo electrónico.
Os recordamos que siguen habiendo plazas disponibles para la siguiente visita:
FECHA: Sábado, 7 de noviembre.
HORA: 10.30
LUGAR: C/ Diputació-Llúria
PRECIO: 6€
La visita estará guiada por Manel Serra y Ricard Martínez

Como indicamos anteriormente, para efectuar el pago del resto de las visitas, podéis hacer un ingreso en la siguiente cuenta:

Nombre: ASSOCIACIÓ CULTURAL ARQUEOLOGIA DEL PUNT DE VISTA
Num. C. C.: 2100 3084 84 2200408081

Indicando el nombre de la persona que efectúa el ingreso, las personas y la fecha de la visita a la que desean asistir. También podéis efectuar el pago antes del inicio de la vista. En ese caso, os rogaría que vinieseis un poco antes.

PASSEJANT CENTELLES


Ruta Runa, 2009. Foto de Martí Llorens

Forats de Bala es una instalación incompleta. La acabaremos cada sábado, mientras dure la muestra, durante una serie de visitas guiadas que hemos llamado Passejant Centelles. Las visitas empezarán a las 10.30h, en Diputació-Llúria, ante la fotografia de unos guardias de Asalto disparando tras un parapeto de caballos muertos, y finalizarán ante la foto Ascaso poco antes de morir, en la rambla Santa Mónica. Tendrán una duración aproximada de 2,30h y un coste de 6€.


Durante ese trayecto seguiremos una parte del agitado itinerario que recorrió Centelles aquellos días de julio. También asistiremos a la génesis de algunas de sus fotografías más significativas. Por ejemplo, podremos ver in situ como Centelles construyó la fotografia de los caballos.

PRIMERA VISITA.
El primero de estos paseos será el sábado 31 de octubre. Se tratará de un acontecimiento único, dado que esta visita será guiada por Octavi
i Sergi Centelles, hijos del fotógrafo. Esta visita será gratuita, aunque, como el resto, será necesario inscribirse.

INSCRIPCIÓN Y FORMA DE PAGO
Para la inscripción, podéis enviar un correo electrónico a la siguiente dirección:


arqueologiadelpuntdevista@gmail.com

Indicando el nombre de la, o las personas asistentes, y la fecha de la visita en la que deseáis participar.

Para efectuar el pago del resto de las visitas, podéis hacer un ingreso en la siguiente cuenta:

Nombre: ASSOCIACIÓ CULTURAL ARQUEOLOGIA DEL PUNT DE VISTA
Num. C. C.: 2100 3084 84 2200408081

Indicando el nombre de la persona que efectúa el ingreso, las personas y la fecha de la visita a la que desean asistir. También podéis efectuar el pago antes del inicio de la vista. En ese caso, os rogaría que vinieseis un poco antes.
Ruta Runa, 2009. Foto de Xavier Mulet

FORATS DE BALA


Tenemos el gusto de anunciaros la próxima inauguración de Forats de Bala, una instalación fotográfica realizada con dos imágenes de Agustí Centelles. Consiste en hacer algo muy simple, volverlas a poner en el mismo lugar donde las obtuvo Centelles los días 19 y 20 de julio de 1936. La presentación tendrá lugar el próximo martes, 27 de octubre, a la 13h, en la Rambla Santa Mónica, junto a la plaça del Teatre. Es
e mismo día, por la tarde, se inaugura la exposición Agustí Centelles, el camp de concentració de Bram en Arts Santa Mónica Las fotografías, en su entorno actual, desencadenan un mecanismo que ya pudieron experimentar muchos barceloneses el año pasado, ante la piezas de Runa. Nos permiten ocupar por unos instantes las mismas coordenadas desde las que el fotógrafo accionó el obturador. Desde ahí, asistimos a la percepción que tenía Centelles de los acontecimientos, mientras estos se producían y de como se aproximaba a ellos para explicárselos y, así, transmitírnoslos.

Las fotos están tomadas durante un instante de cambio. La Guerra Civil es aun una insurrección militar y Centelles un foto-periodista sumido en una metamorfosis de la que, en pocas horas, saldrá un fotógrafo de guerra. Esta transfiguración no va a pararse aquí. Lo va a hacer pasar por diversos estados: fotógrafo exiliado, fotógrafo preso, fotógrafo represaliado, fotógrafo industrial y publicitario y, finalmente, Premio Nacional de Bellas Artes. El día en que se desencadenó este proceso fisiológico, Centelles realizó algunas de las imágenes que hoy forman el imaginario colectivo que tenemos de aquellos hechos.

Sin movernos de ese mismo punto de vista, seguimos presenciando también cómo los hechos retratados por Centelles se perciben en la actualidad. También podemos comparar esas fotos con la percepción que tenemos de los acontecimientos que se están produciendo, en directo, a nuestro alrededor y de cómo nos los explicamos. Algunos de estos acontecimientos quizás produzcan nuevas metamorfosis en muchos de nosotros. Si no las están produciendo ya. Por ello, es particularmente oportuno realizar estas apreciaciones sobre nuestro tiempo presente y, a la vez admirar un fragmento del trabajo de Agustí Centelles, en el año de su centenario.
Cartografía de una batalla
Esta instalación se ha desgranado de Cartografía de una Batalla. Un estudio, aun en curso, sobre los negativos que realizó Centelles durante aquellos dos día
s de julio. Tanto para esa investigación, como Forats de Bala hemos contado con la gran ayuda de Octavi y Sergi Centelles, hijos del fotógrafo, sin cuya gran implicación ninguno de los dos proyectos serian viables. Con su partipación, hemos podido reconstruir los carretes. Para ello, no solo nos hemos basado en la información residente en los contactos y negativos (como la numeración, o la correspondencia entre los taladros). También se han utilizado los testimonios de algunos de los protagonistas de aquellos hechos, recogidos en sus memorias, o las crónicas aparecidas a la prensa de los días siguientes. La búsqueda ha continuado en la calles, tras los escenarios registrados en las fotografías. Cuando se consigue dar con ellos, y, con las instantáneas de Centelles en la mano, podemos ver el paso del tiempo por aquellos lugares. Pero también podemos tener acceso a otra información, como la ubicación exacta de los protagonistas (los que aparecen a las imágenes y el fotógrafo). Por la orientación del sol, podemos saber a qué hora se obtuvieron muchas de las fotografías. Con estos datos podemos reconstruir los movimientos de Centelles por Barcelona durante aquellos días de julio. Podemos ver como se aproximaba a los hechos y como nos los explicaba. Pero también podemos establecer con exactitud la sucesión cronológica de los acontecimientos. De esta forma, Forats de Bala es una muestra de cómo hacer historia a partir de fotografías. Pero también del ingente y necesario trabajo que supone metabolizar los documentos fotográficos para, con ellos, hablar de hechos históricos.

La fotografías
La primera está hecha en la esquina de Diputació con Llúria. Centell
es realizó allí 20 fotografías. Hoy no parece demasiado, pero, entonces si. Fruto de esa exhaustividad, es una de sus imágenes más emblemáticas. Una foto que muchos reconocen cuando decimos la de los caballos. Entre las capas de lectura que ya tiene y las que nosotros le hemos puesto, a base de mirarla, es quizás la foto más compleja de Centelles.
Por ejemplo, recordemos los caballos, muertos, o sacrificados, durante el combate. Son las bestias que tiraban de los cañones de los militares insurrectos. Cronológicamente están a medio camino entre el caballo acuchillado de La carga de los Mamelucos, de Goya y el caballo desposeído de su estatua ecuestre del Gernika, de Picasso. En cualquier caso, todos ellos son el caballo del malo. La foto ubicada en su lugar, nos está indicando también que el fotógrafo estaba en medio de la calle Un lugar nada seguro, si la imagen hubiera sido tomada durante la lucha. Por lo tanto, los agentes están posando para el fotógrafo, en un momento en que no hay combate. Esto puede hacer pensar a un lector suspicaz que nos encontramos ante una puesta en escena y abrir así la puerta al debate de la puesta en escena en la fotografía. Paradojicamente, es una polémica poco fructífera, pero, en cambio, interesante. Porque pone de manifiesto nuestra fragilidad leyendo imágenes. Algo dramático en una época tan visual.
La segunda pieza está en la Rambla de Santa Mònica. Allí Centelles fotografió al líder anarquista Francisco Ascaso poco antes de morir, durante el asalto al cuartel de Drassanes. Durante la insurreción militar, la CNT habia establecido su cuartel general en la Plaça del Teatre, donde está tomada la fotografía. Desde allí, en la mañana del dia 20 lanzaria el asalto final a uno de los últimos reductos insurrectos. Durante ese ataque, Ascaso resultaría muerto. El negativo original de esta imagen se ha perdido. Conocemos la fotografía la gracias a una repro que, en su día, hizo el propio Centelles. Una nota aparecida en la prensa de la época, proporciona indicios para creer que estos negativos podrían haber sido requisados, o adquiridos, por la CNT.

CRÉDITOS

Dirección: Ricard Martínez
Producción: Jaume Edo, Montse Herrera y Olga Marin

Impresión y construcción: Sundisa

Agradecemos la colaboracion de Arxiu Centelles, quienes se han involucrado enormemente en el proyecto.


Cuenta con la
participación de Arts Santa Mónica y la Direcció General de la Memòria Democràtica–Departament d’Interior–Generalitat de Catalunya. Ambas instituciones han hecho un esfuerzo a contrarreloj para que Forats de Bala tenga la forma que tiene.














Cristóbal Granero, o atacar naves en llamas



Roy, un replicante de última generación, invoca sus recuerdos no implantados, poco antes de dejar escapar su vida y una paloma, ante Deckard, un estupefacto funcionario recién llegado de una excedencia. Blade Runner. Ridley Scott, 1982

Las fotografías, en muchas ocasiones, actúan como soporte de los recuerdos. Ayudan así, a que algunas experiencias no acaben como las maravillosas visiones del robot de la peli. Por eso, en el mismo film, otros replicantes conservan fotos en las que se mezclan los recuerdos injertados con los vividos.

Como si fueran restos de policromía en una antigua escultura, las fotos que se muestran a continuación llevan adheridas trazas de los recuerdos de Cristóbal Granero (Taberno, Almería, 1917-Paris, 1979). En su juventud vio atacar naves en llamas en la Ciudad Universitaria de Madrid.

Acompañan a las imágenes las palabras de su hijo, Jean. Van en cursiva, para diferenciarlas de las mías. Le pedí a Jean que me enviase las fotos y lo que quisiera escribir sobre ellas, para participar en la exposición Fem Memoria, que han organizado conjuntamente el MNAC y el diario El Periódico. Desafortunadamente, y tras un par de meses de búsqueda, las fotos aparecieron pocas horas antes de la inauguración de la muestra, en el Palacio Nacional de Montjuic. Por eso, hemos decidido dedicarles este espacio. He conservado la sintaxis francesa del relato de Jean, como indicio del final de la historia que las fotos explican. Ya había dejado escrito antes, que el tiempo cambia, a veces, las palabras y las personas de lugar.

Cristóbal Granero, sentado a la izquierda, junto a dos camaradas de lucha desconocidos. Con 17 años fue miliciano de la Columna Durruti. Participó en la defensa de Madrid. Combatió en la Casa de Campo. Allí fue herido dos veces.

Cristóbal y el compañero de la derecha visten la gorra característica de la Columna Durruti. En la hebilla llevan una bala. La de Cristóbal está hacia arriba, mientras que, la del compañero está invertida. Flanquean esta última, las letras C D, que identifican a la columna anarquista. Desconozco si este emblema era algo común en aquella columna, o si se trataba de un distintivo particular.

Escrito en el reverso: “Dedicado a mi querida madre como prueba de cariño de su hijo. C. Granero. 5-9-1938”. En esta foto aparece con uniforme de la DECA (Defensa contra Aeronaves). Tras los sucesos de mayo de 1937 y la disolución del Ejército Popular, fue incorporado a la defensa antiaérea. Ahora sigue Jean.
Aseguraba alternativamente, en un camión ruso equipado de un armamento anti-aéreo, la defensa del puerto de Barcelona y del aeropuerto del Prat. Más tarde, durante la retirada, protegía la huida de las columnas refugiados hasta la frontera de Francia.


Cristóbal y un compañero desconocido en la Rambla Santa Mónica. El edificio del fondo ya ha aparecido en otra entrada de este blog. Es la antigua Maestranza de Artillería. En el cartel que hay sobre la puerta podemos leer Policlinic. Una pista de su utilización durante la guerra. Perdón, Jean se impacienta.
Como miliciano de la columna Durruti, resultó herido por primera vez de un balazo en la mano izquierda dando la señal de asalto en la Casa Campo, en el frente de Madrid. Este acontecimiento ocurrió el día anterior, o dos días antes, de la muerte de Durruti, (el 20 de noviembre de 1937). Aquí, en la foto, con otro camarada de lucha, de identidad desconocida. Viste uniforme de marino. También está herido, sin ninguna duda, de acciones gloriosas.

Esta foto y la siguiente corresponden al anverso y reverso del informe médico de Cristóbal. Se descubrió, junto con muchos más, durante unas obras, en el Hospital de Sant Pau. Alguien los ocultó al final de la guerra. Seguramente, para no causar problemas a los que figuraban en estas fichas. Las siglas C.A. significan cura aséptica. Es el tratamiento desarrollado por el doctor Trueta, en el entonces Hospital General de Catalunya. El Método Trueta salvaría muchas vidas y extremidades de civiles y combatientes en las sucesivas guerras que han estallado desde entonces.
Debo esta información, así como la reproducción de la ficha, a Pilar Salmerón, del Arxiu Històric de l’Hospital de Sant Pau.

El acontecimiento de esta segunda herida es el siguiente:
Luchando en Casa Campo, los milicianos sufrieron de tiros intensivos de morteros haciendo numerosas bajas y obligándoles abandonar las posiciones. En este movimiento de repliegue, Cristóbal Granero entendió una voz que lo llamaba "Cristóbal... Cristóbal no me dejes aquí...".
Era un camarada del Prat (Barcelona), un crío como él, que tenia el muslo de una pierna a mitad arrancado. Cristóbal Granero se lo cargó en las espaldas y lo llevó así hasta el primer buzón clínico de retaguardia. Cuando un médico les atendió le dijo "Pero que me traes aquí ? si esta muerto...".
Cristóbal Granero se quedo aturrullado, sin reacción y estuvo un momento asentado, cubierto de sangre. Cuando quiso levantarse no lo pudo, esa sangre no era solamente la de su camarada, estaba mezclada con su propia sangre, las piernas acribilladas de metralla.
El hecho de querer salvar un hermano de lucha le salvó su propia vida, porque este camarada fue, sin cálculo ninguno, como un escudo. Años mas tarde, sufriendo de los pulmones, le encontraron clavada en la columna un trozo de metralla... Quizás la que le quitó la vida a su camarada.

Gracias, Jean

Sant Felip Neri, la primera bomba trampa

Plaza de Sant Felip Neri, poco después del bombardeo del 30 de enero de 1938 (ANC, fons Brangulí fotógrafs)

La estampa actual es radicalmente distinta, la bella plazuela fue maltratada por la guerra. Una de las mayores bombas de aviación cayó en ella y, en espacio tan cerrado, la onda de compresión había de causar forzosamente grandes daños. Tres casas, entre ellas la que se atravesaba por debajo fueron prácticamente barridas; los muros de la iglesia y convento resistieron mejor pero quedaron acribillados de manera indescriptible; y las puertas de la primera, que eran gruesas y forradas de hierro, arrancadas de sus fuertes goznes, y llevándose por delante el gran cancel, fueron a parar al presbiterio.
La plaza fue desescombrada, quedando mayor que antes; pero dos de sus lados, como puede verse en las fotografías que acompañamos no son mas que solares abiertos y limitados por horribles medianeras; todo el encanto ha desaparecido y cuando se le pondera a alguien que no la ha conocido antes se tropieza con una incredulidad mas o menos discreta.”
Este aspecto destartalado desaparecería cuando se edificasen los dos solares que hemos citado; pero la experiencia enseña que si se abandona esto a la iniciativa particular el resultado es lastimoso; no hay mas que ver la casa que después de la guerra se ha construido en la esquina de la calle San Felipe Neri y que hace pensar con nostalgia en las devastadoras bombas.
Adolfo Florensa, La Plaza San Felipe Neri, ayer, hoy y mañana.
Publicación del Ayuntamiento de Barcelona. 1958




Dos vistas del aspecto que ofrecía la plaza a finales de los años 50. (Publicado en La Plaza San Felipe Neri, ayer, hoy y mañana)
Quiero agradecer la ayuda de Joaquin Reyes Lettieri. Habitualmente hace unas delicadas estenotipias de aspecto ancestral, pero, además, su destreza como domador de photoshop, ha hecho posible la publicacion de estas fotos, y muchas de las que, a partir de ahora, aparecerán en este blog. Gracias, Joaquin.

La plaza Sant Felip Neri fue atacada el 30 de enero de 1938. Era el primer ensayo de bombardeo por saturación sobre una ciudad europea. La cosa consiste en atacar una zona y volver a hacerlo al cabo de poco tiempo. Se consigue así causar víctimas, no solo entre los ocupantes de las viviendas, sino también entre las personas que han acudido a prestar socorro. La primera explosión es lo que hoy llamaríamos una bomba trampa.

En
Sant Felip Neri, este ataque tuvo lugar a la 9 de la mañana. El segundo, poco después de las 11h. Hubo muchos muertos. Mas de 80. La mayoría niños refugiados acogidos en el ex-convento. Trataré esto en una segunda entrega.

Antes del bombardeo, la plaza tenía la mitad de superficie que ahora. Era tan pequeña que actuó como metralla de si misma. Se destruyeron todos los edificios, excepto la iglesia y el convento adjunto. Un zócalo de grandes impactos da fe de este ataque. Este zócalo no es continuo. Su extensión nos indica las dimensiones de la antigua plaza.


Tras la guerra, la plaza era un solar hasta que fue remodelada — como anuncia Florensa — a principios de los años 60. Poco antes, se había reedificado el único inmueble de viviendas. Para la reforma se trasladaron las fachadas de dos edificios. El del Gremi de Calderers y el del Gremi de Sabaters. Este último había estado en la calle Corríbia, frente a la catedral. Esa zona fue demolida tras la guerra, ya que había sido muy afectada por los mismos bombardeos que destruyeron la plaza que da acogida a estos edificios.
A pesar de lo que indica la fecha, el estado de la plaza reflejado en este plano, seria el mismo hasta enero de 1938. (Publicado en La Plaza San Felipe Neri, ayer, hoy y mañana)

El edificio del Gremi de Calderers fue desmontado durante las obras de apertura de la Via Laietana. Posteriormente estuvo en la plaza Lesseps, donde se hizo esta fotografía. La imagen de la derecha, del Gremi de Sabaters, está obtenida desde las escaleras de la catedral. (Publicado en La Plaza San Felipe Neri, ayer, hoy y mañana)